"30 % adicional sobre precios ya rebajados un 20 %". El cartel invita a sumar y pensar en un 50 %. No lo es, y la diferencia no es pequeña.

La cuenta real

El segundo descuento no se aplica al precio de escaparate, sino al que ha dejado el primero. Con un artículo de 100 €:

  • El 20 % lo deja en 80 €.
  • El 30 % adicional se calcula sobre esos 80, no sobre 100: 80 × 0,70 = 56 €.
  • Has pagado 56 de 100, así que el descuento real es del 44 %, no del 50 %.

La fórmula general es multiplicar lo que queda por pagar en cada paso: descuento total = 1 − (1 − d₁) × (1 − d₂). Da igual el orden en que se apliquen, el resultado es el mismo.

Cuanto más grandes, más se separa

Con porcentajes pequeños la diferencia casi no se nota: un 5 % y otro 5 % dan un 9,75 % real. Con porcentajes grandes se dispara. Dos descuentos del 50 % no dejan el producto gratis: dejan un 75 % de descuento, y el artículo sigue costando la cuarta parte. Es imposible llegar al 100 % encadenando rebajas.

El otro truco: el precio de partida

El porcentaje solo dice algo si el precio del que parte es real. La normativa española de comercio minorista obliga a mostrar el precio anterior junto al rebajado, y con carácter general ese precio anterior tiene que ser el más bajo aplicado en los treinta días previos. Traducido: si el precio subió justo antes del Black Friday para tacharlo después, el descuento anunciado no es el que parece.

Comprobarlo es más fácil de lo que suena en las tiendas grandes, porque existen servicios que guardan el historial de precios de los productos. Y en cualquier caso, hay una comparación que nunca falla: mira lo que vas a pagar, no el porcentaje del cartel.

Haz la cuenta antes de pagar

La calculadora de descuentos tiene un modo para esto: pones el precio y los descuentos en el orden en que te los aplican, y te enseña el precio después de cada paso, el precio final y el porcentaje real, comparado con lo que daría sumarlos.